Sobre equidades, democracias y políticas culturales. Jornadas internacionales Acción Comunitaria 2-3 marzo (Artículo)

Participamos los días 2 y 3 de marzo por partida doble en las Jornadas Internacionales de Acción Comunitaria,coordinadas por el IGOP con el Área de Acción Comunitaria del Ayuntamiento de Barcelona.

 

Por un lado hemos estado en una mesa redonda coordinada por Nicolas Barbieri sobre desigualdades, equidad y acceso a la cultura junto con experiencias de Zaragoza, Ecuador y Barcelona. El viernes dia3 tendremos la suerte de estar también en el mesa/ taller de equipamientos que crean comunidades, o dicho de otro modo, los nuevos equipamientos que generan otro modelo de ciudad y de implicación territorial (Harinera Zg, Astra Guernika y mARTadero de Bolivia)

 

En la mesa de trabajo hemos señalado la hipótesis de trabajo de parte de nuestro trabajo sobre bienes comunes y políticas culturales con Xarxa Artibarri y la Hidra. Sobre todo hemos señalado con mucho énfasis el trabajo de investigaciones y relaciones previo desde 2005 de la red Artibarri en tres aspectos: genero, implicación de comunidades diferenciales y distribución territorial, además del derecho a las infraestructuras como otro vector de equidad y desigualdad en las políticas culturales. Para ello partimos de la noción de cultura comunitaria de los procesos de creación colectiva o socioculturales, mas enfocados en la línea de Artibarri, aunque entendemos que hay otros fenómenos e infraestructuras de ciudad sobre cultura comunitaria más allá de estos procesos de artes comunitarias ( por ejemplo las fiestas populares o comunitarias, los centros cívicos, los casales, el trabajo de entidades de gestión comunitaria, el trabajo de educación y territorios, etc..). En nuestro caso nos ha interesado subrayar algunos aspectos sobre estos vectores:

Sobre género: en las organizaciones de cultura comunitaria, existe una mayor paridad y equidad dentro de las organizaciones de cultura comunitaria que posiblemente otros sectores o organizaciones, hasta el punto de que muchas iniciativas son lideradas por mujeres (Teleduca, ArtiXox, Etcs,Teb, Comusitaria) o tiene estructuras paritarias y distribuciones de trabajo equitativas (Artandcop, LaFundició). Este aspecto, puede ser ,tenga su origen en los orígenes de la educación popular, el trabajo comunitario y las profesiones más vinculadas a saberes domésticos que son claves en los procesos de cultura comunitaria ( educadoras sociales, dinamizadoras, trabajo de cuidados y escucha de las comunidades, trabajo de invisibles o activos comunitarios afectivos ). Otro factor tiene que ver además de la hibridez de saberes, su  no disciplina y la apuesta por autorías colectivas o disueltas en grupos, hechos que se trabajan mucho desde praćticas feministas.. Este tipo de saberes, claro está, se centran en la dimensión más reproductiva de la cultura, que ha sido fuertemente vilipendiada y denostada por sistemas patriarcales mas productivos que han puesto el énfasis en temas de autorías fuertes, productividad eficiente y macro-eventeos de ciudad-marca, en la figura del artista- estrella o gestor-estrella. Puede que la división social del trabajo en cultura ha generado estos lugares domésticos, imprevistos y subversivos para los sistemas neoliberales de cultura, y ciertamente en las praćticas comunitarias encontramos estas praćticas abyectas o no legitimadas por el sistema arte y el mercado que curosamente nos muestran las “brujas” de la cultura , usando la imagen de Silvia Federicci. Son espacios minorizados, de políticas diferentes, que nos proponen el trabajo con otras epistemologías y que nos recuerdan elementos de la economía feminista y el trabajo de comunes y economías de curas que tanto se revindica en otras esferas políticas de la sociedad.

 

Sobre comunidades implicadas y espacios de trabajo colectivo. Las prácticas de cultura comunitaria muchas veces se basan en la implicación de unas políticas de cualquiera y la igualdad de partida (cualquiera puede participar y aportar saberes, cultura y formas de estar), no hay un elemento prescriptivo. Además de que muchas experimentan otras forma de hacer juntos, de estar implicadas desde nociones identitarias que no son fuertes o estáticas ( la comunidad x) pero al mismo tiempo generan alianzas y trastocan las relaciones de poder. Muchos colectivos trabajan en barrios mas periféricos o directamente con colectivos que están fuera del trabajo y el radar de las políticas públicas tanto en cultura como acción comunitaria ( colectivos de asociaciones Romanis, de diversidad funcional, o de jóvenes migrantes filipinos que normalmente no tienen cabida en los marcos mas reguladores del trabajo de acción social)  De algún modo generan soberanías experimentales, modelos de habitar y cohabitar las instituciones. El hecho de trabajar con zonas inciertas, con otras áreas y comunidades implicadas (servicios sociales, panes comunitarios, equipamientos de proximidad o movimientos sociales) genera que no haya una prescripción fuerte de factores universales de equidad, sino un devenir y generación de equidades situadas. Dicho de otra forma de modelos de justicia social distribuida, según el contexto, el lugar y los modos. Estos modos negociados , ademas generan sostenibilidades a largo plazo, ya que no se trata solo de tener igualdades situadas, concretas o propias de un lugar, sino de generar espacios de permanencia y de sostener la vida de estas comunidades, lo que provoca que de la igualdad abramos procesos a redes de segundo grado e iniciativas con ecosistemas culturales y territoriales mas complejos, con mas elementos de acceso y pluralidad de modos de implicarse y codiseñar propuestas.Este aspecto no quita por cierto para que se puedan generar dialogo y modulaciones con universales de acceso público ( * ver el último párrafo al respecto..)

 

– Sobre el vector de las infraestructuras: sin ser muy expertos en el tema ( aquí el trabajo de Albero Corsi, Adolfo Estalella o Jaron Rowan nos inspira), podemos aventurarnos también en las desigualades desde la reflexión sobre infraestructuras.  Cabe explorar en este sentido finalmente como las iniciativas de cultura comunitaria de este tipo, son capaces de usar, reusar y reactivar nuevos protocolos y escalas de trabajo de infraestructuras urbanas , de sistemas de proximidad, abriéndolas o generando otras formas de uso excéntricas, alternativas o de instituciones  situadas. Por ejemplo, muchas prácticas generan programas de arte urbano con jóvenes en plazas (ArteEscape de Artixoc) o  permiten que se activen solares de trabajo comunitario e investigaciones de espacio público (LaFundició o Taller de Ficció/ Laboratorio Reversible).  Estos son ejemplos de re-apropiación de infraestructuras urbanas que potencian otras escalas y modelos de activación ciudadana: multi-escala y multi-ciudadanas. Reinventan de forma práctica el derecho a la ciudad desde la cultura comunitaria . Este proceso también sucede cuando estas iniciativas generan colaboraciones con equipamientos de proximidad o ciudadanos. Los ponen en juego y experimentan modulaciones u otros usos comunitarios no previstos o más experimentales: Artancop con la  CreccioXic en el Centro Cívico de Sant Martí; la obra de en los tiempos del Señor Muñoz en Can Batllo de Artixoc,  o el trabajo de la Muestra de Audiovisuales con escuelas de Teleduca en el Centro Recursos Pedagógicos de Sant Andreu y su vinculación con un cine donde proyectan los cortos creados en las escuelas. Estos otros usos experimentales, de algún modo, alteran los protocolos de las infraestructuras, generan espacios inciertos,  dispositivos juguetones, incluso usos híbridos entre gestión comunitaria y gestión pública, modulaciones y articulaciones de comunes y bienes públicos. Puede ser que abran los códigos de las infraestructuras públicas con elementos comunitarios, de cuidados, de experimentación, y de un “hacernos cargo”(Alberto Corsi, guía de Infraestructuras .  De un implicarnos y habitar directamente  problemas ciudadanos a partir de jugar con las infraestructuras a través de nuestros derechos culturales.

 

Como reflexión final , también nos interesa mucho poder sacar a colación tres modelos o vectores de accesibilidad y equidad en políticas culturales para poder testear sus vinculaciones como una trama vida, como una matriz abierta de cultura y democracia. Los vectores de relación serían:

1.- El modelo de acceso y consumo, descrito en nivel de públicos y usuarios.
2.- El modelo de creación comunitaria, con modelos de usuarixs activos, co-diseñadorxs y procesos de desarrollo cultural a medio plazo con diversas implicaciones como comunidades activas y situadas.
3. – El modelo de acceso de gobernanza, o de democracia directa en cultura, donde se fomenta el diseño de políticas e instituciones, su gobierno coparticipado y el trabajo de soberanía cultual a largo plazo con justicia re-distributiva, a partir de redes y espacios de soberanías culturales locales.

Como hemos indicado, se trata de ver estos tres modelos mas como vectores que escalones o jerarquían. Son en red, se deberían retoalimentarse, ser modulables y entrar en relaciones según los contextos, las instituciones y las diversas desigualdades que existen cuando hablamos de cultura, ciudad y territorios. Ideas que rondan sobre equidades y democracias culturales en políticas de ciudad que están por explorar y experimentar…

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